miércoles, 24 de junio de 2015

Las promesas de Tsipras no van a funcionar... Y el mercado lo sabe.



Ayer el FMI calmó los ánimos de las bolsas europeas al decir que no le cuadran los números en las medidas que ha planteado el gobierno griego. Y es que sólo hay que echarle un vistazo a los números que presentaron…

1.       La nueva propuesta griega se aplicaría de inmediato y no el 1 de enero de 2016.

2.       Ajuste de 8.000 millones de euros (2.700 en 2015 y 5.200 2016), gracias a una subida de impuestos, a la reforma del sistema de pensiones y al recorte de gastos en defensa.

3.       Superávit primario del 1% en 2015, 2% en 2016, 3% en 2017 y 3,5% en 2018, que es lo que pretendían los acreedores.

4.       IVA 6%, 13%, 23% (660 millones en 2015 y 1360 millones en 2016). Son los tramos que existían pero algunos bienes y servicios pasan a escalas superiores.

5.       Recorte jubilaciones anticipadas 60 millones en 2015 y 300 en 2016.

6.       Sube edad jubilación 67 años en 2025.

7.       Subida del 4% al 5% contribuciones salud de jubilados (135 millones en 2015 y 250 en 2016).

8.       Subida contribuciones sociales 4% a empresas y empleados (350 millones en 2015 y 800 en 2016).

9.       Recorte gasto defensa (200 millones en 2016).

10.   Impuesto de 12% empresas que ganen más de 500.000 euros (900 millones en 2015).

11.   Subida del IS del 26% al 29% (410 millones).

12.   Venta de licencias de tv + impuesto a la publicidad (100 millones en 2015).

13.   Además de un impuesto a ricos y lujo sin cuantificar.

…. Para darse cuenta de que los griegos siguen sin ver cuál es el problema del país. No se trata de aumentar los ingresos sino de reducir los gastos. Y subida de impuestos en un país en recesión y con altísimas tasas de fraude fiscal, nunca tendrán éxito.

Evidentemente, el escenario de que haya un acuerdo esta semana sigue siendo el más probable. Hoy tenemos reunión del Eurogrupo para debatir de nuevo las propuestas y el jueves y viernes hay cumbre europea. Entiendo que con las posturas más acercadas, tres días de negociaciones, el vencimiento al FMI la semana que viene, el BCE inyectando cada día millones de euros al sistema bancario heleno, y la presión del mercado, habrá antes de que acabe la semana una foto con Tsipras y sus acreedores dándose la mano aprobando una nueva patada hacia adelante.
  
Pero todo el mercado sabe que Grecia no puede pagar todo lo que debe y lo de esta semana es una negociación “cosmética”, palabra a la que nos estamos acostumbrando a oír de los discursos de nuestros políticos. Por tanto, tras el acuerdo de esta semana habrá que ir pensando y descontando en nuestros escenarios una nueva fase de negociaciones mucho más dura que la vivida este semestre para negociar un tercer plan de rescate en la que los acreedores solicitarán recortes de gastos que Tsipras no va a aceptar, por lo que el escenario de que Grecia acabe saliendo del Euro a medio plazo es hoy igual de probable que hace sólo una semana. Incluso no se descarta nuevas elecciones en Grecia. Lo único que ha cambiado en nuestro escenario es que la probabilidad de que la salida del euro sea en julio se ha reducido drásticamente.

Y este último matiz es importante y muy positivo, lo que ha posibilitado el giro alcista del mercado. Entiendo que no era el momento para que Europa afrontase la salida de Grecia del Euro, ya que la situación macro, aunque es realmente buena, no es la mejor para afrontar un hecho tan relevante. La recuperación europea es incipiente y necesitamos mayor consolidación de los datos macroeconómicos para afrontar la salida de Grecia del Euro. Si esto ocurre, la salida de Grecia del Euro no debería contagiar al resto de Europa.

Así pues el entorno al que nos enfrentamos hasta final de año será un entorno más volátil, con distintas fases de crecimiento económico (Europa en fase inicial del ciclo, desaceleración en EE.UU pero creciendo por encima de su potencial, Latinoamérica bordeando la recesión y Asia creciendo con fuerza pero por debajo de su potencial), y tipos de interés bajos. En este entorno, pues hay que seguir apostando por carteras diversificadas con activos descorrelacionados y poco volátiles y visión alcista de largo plazo para la renta variable, riesgo en la renta fija de largo plazo, aunque sigue habiendo recorrido para los bonos corporativos de grado de inversión y high yield.

Esto para una visión a largo plazo. Para los inversores más a corto plazo, el rebote generado tras evitar el colapso de Grecia esta misma semana es una clara ocasión para reducir riesgos en cartera. Y con la volatilidad que promete el ruido griego, vemos complicado que los índices europeos superen los máximos del año, por lo que entre los niveles actuales y los máximos del año, serán oportunidades para reducir riesgos en cartera. Y para estos mismos inversores, la recomendación es seguir aprovechando los repuntes de volatilidad que se suelen traducir en correcciones del mercado para aumentar de nuevo los riesgos en cartera.

Esto último es lo que tenemos que tener más claro. La macro y los bancos centrales seguirán apoyando la tendencia, y por eso los incrementos de volatilidad deben ser aprovechados para incrementar riesgos en cartera (sobre todo de renta variable) en vez de dejarnos llevar por el pánico. Y es que la salida de Grecia del Euro este año o en el próximo ya no sería una sorpresa y por tanto está en buena parte descontada por el mercado.




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