martes, 9 de febrero de 2016

El mercado ya descuenta recesión global o al menos una gran desaceleración

Cuando cualquier excusa es suficiente como para hacer caer a los índices bursátiles más de un 3% en una sesión, está claro que la tendencia de corto plazo es bajista. Al principio del año la excusa fue China, después la caída del petróleo, la semana pasada la situación financiera de los bancos europeos y esta semana volvemos a mirar hacia Grecia, Corea del norte o podemos poner la excusa en la fuerte caída del viernes de las acciones de Linkedin.

 Está claro que caemos porque hay más vendedores que compradores. No descubro la pólvora con esta frase, pero hay que tratar de ver por qué se está produciendo esto. En primer hay que ver quién está vendiendo a pesar de que las bolsas encadenan semanas de correcciones.

 
·         Inversores de corte muy especulativo que en cuanto un índice pierde un soporte de corto plazo apuestan por correcciones. Estos seguirán vendiendo hasta que los índices no caigan hasta otra zona de soporte o bien que se recupere el soporte perdido. Estos inversores no están tan pendientes de si la situación macro es buena o mala. Son apuestas de tendencias y como la tendencia ahora es bajista, se gana más dinero a la baja que al alza.  

·         Inversores también de corto especulativo que compraron en la corrección de enero apostando por un rebote, y viendo que no se produce, deshacen posiciones para limitar las pérdidas.

·         Inversores Macro que apuestan a que el escenario más probable al que nos estemos enfrentando es a un nuevo 2008, es decir, que estamos en el comienzo de una recesión global y la corrección no ha hecho más que empezar. Estos están vendiendo todo tipo de activo de riesgo y comprando activos refugio a pesar de que la rentabilidad de estos sea mínima o incluso negativa.

·         Por último, aunque creo que es el caso de las últimas jornadas, tenemos a los inversores que están vendiendo todo tipo de activo de riesgo porque no admiten ver caer su patrimonio un céntimo más. La mayoría de estos inversores son de corte muy conservador y empujados por los tipos en mínimos, han pasado de depósitos a fondos de inversión mixtos, o incluso apostaron directamente por la renta variable.

 Y quién está comprando. Se me ocurren los siguientes:

 
·         Los inversores especulativos que sabiendo que la tendencia de corto plazo es bajista, apuestan a rebotes dentro de la misma por estar los índices en mínimos. Los cazagangas que suelen comprar sólo tras fuertes correcciones del mercado.

·         Los inversores Macro que a sabiendas de que la situación macro ha cambiado y estamos ante una ralentización de la economía mundial, consideran que el recorte es excesivo.


Después tenemos los inversores que no están comprando ni vendiendo. Los que están sufriendo grandes correcciones, no están dispuestos a consolidar las pérdidas a estos niveles y están esperando un rebote del mercado para vender. Y los inversores de más largo plazo que compraron en la corrección del verano pasado o en el arranque de este año pensando que estamos en una situación similar a la de 2011, ahora se encuentran con ese plus de riesgo asumido y aunque entiendan que la situación invita a comprar más, no pueden hacerlo por tener ya consumido “su presupuesto de riesgo”.

 
Por tanto, la situación es muy sencilla. No habrá cambio de tendencia hasta que no empiece a haber más compradores que vendedores. Lo que nos ha llevado principalmente a la situación actual son los siguientes factores:

 

·         Debilidad de la economía de China. Finalmente los indicadores de producción industrial no cayeron tanto cómo se esperaba el año pasado e incluso se están estabilizando. Y el ISM de servicios y el sector consumo están compensando la caída de la producción industrial. Las empresas de Europa y de Estados Unidos siguen incrementando  sus ventas en el país asiático. Además, el gobierno chino aún tiene margen de actuación para intentar suavizar el aterrizaje de la economía de China.

·         Debilidad de divisas emergentes. O fortaleza del dólar. Desde hace varias sesiones, la situación parece que se están tranquilizando en este aspecto. Todo comenzó a final de diciembre cuando miembros de la FED dijeron que este año preparaban tres o cuatro subidas de tipos. Esto provocó fortísimas salidas de reservas de países emergentes al dólar y ahora que el mercado tiene claro que la FED no será tan agresiva, la tensión de las divisas emergentes debería tranquilizarse.

·         Fortísimas caídas del petróleo. El precio del petróleo ya ha dejado de corregir. Cada vez que se acerca a 30 dólares los bajistas deshacen posiciones puesto que los países productores comienzan a sacar rumores de una reunión de la OPEP para reducir la producción.

·         Debilidad del sector financiero europeo. Los anteriores problemas parecen estar llegando a su final. Sin embargo el problema de los bancos es el único que aún sigue en auge.

 
Llegado a los niveles actuales, ¿Qué estrategias podemos seguir? Es muy difícil abstraerse de lo que ha ocurrido en las últimos meses o incluso el último año y analizar la situación sin tener en cuenta las pérdidas de la cartera que tenemos actualmente. Pero lo mejor es tratar de ver la situación actual e intentar crear una cartera como si el patrimonio que tenemos lo tuviésemos todo en liquidez.

 
Imaginemos que estamos en liquidez y tenemos ese ahorro que no nos va a hacer falta en los próximos tres años. Con la que está cayendo lo primero que preguntamos a nuestro gestor es un producto que no tenga riesgo para no perder el patrimonio que tanto nos ha costado ahorrar.


Nuestro asesor nos mostrará la tabla de los bonos de gobierno europeos a corto plazo (en azul las rentabilidades de los bonos a 2 años). No queremos riesgo de duración, ni riesgo de divisa, ni riesgo de crédito (bonos de empresas). La rentabilidad a la que podemos aspirar es negativa entre un -0.40% y -0.50% si optamos por gobiernos centrales de Europa. El bono español a dos años está hoy al -0.01% ofreciendo nada menos que 50 p.b. más de rentabilidad que el bono alemán.
 


 
Le diremos que al menos queremos tener rentabilidad positiva. Entonces tenemos que asumir riesgo duración, o riesgo de crédito, o riesgo divisa. Entonces optamos por lo más fácil, que es aumentar la duración de la cartera. Si vemos la tabla de las rentabilidades a cinco años vemos que tampoco mejora mucho la situación. Los bonos periféricos sí que ofrecen rentabilidades positivas pero los de Europa central a este plazo también ofrecen rentabilidades inferiores al -0.20%.

 


 

Pongamos que seguimos apostando por bonos refugio. Tenemos que irnos a 12 años para obtener más de un 0.3%. Es decir, que tenemos que estar seguros de mantener la inversión 10 o 12 años para obtener rentabilidades positivas en un activo que no tenga riesgo de pérdida de capital a vencimiento. Es importante tener esto en cuenta. Porque la volatilidad de un bono de más de 10 años es muy alta y puede provocarnos fuertes pérdidas en nuestro patrimonio si nos hace falta el dinero antes de esos 12 años. Basta con ver la evolución del precio del bono alemán que vencen en enero del 2028. Aunque la tendencia es alcista y ahora es el activo que mejor lo está haciendo este año, este bono ha sufrido caídas entre el 10% y 20% en cortos plazos de tiempo.

 



 

Ahora es cuando nuestro asesor nos debe preguntar si estamos dispuestos a asumir esa volatilidad futura en nuestro patrimonio a cambio de una rentabilidad segura del 0.30%. Evidentemente si pensamos que estamos en una recesión global y los bancos centrales no evitarán la deflación, pues adelante y a comprar bonos alemanes.

 

Pero si estamos dispuesto a ampliar nuestro horizonte temporal para poder obtener rentabilidades positivas, una cartera diversificada de múltiples activos será la mejor solución que le ofrezca su asesor. En la siguiente tabla muestro las rentabilidades y volatilidades que ofrecen en la actualidad los principales índices de bloomberg de renta fija así como los índices de renta variable (medida la rentabilidad por el inverso del PER estimado)

 

 



 
Tenemos a los fondos corporativos así como la renta variable en zona de mínimos de los últimos doce meses y los bonos de gobierno en máximos. Además uno de las peores fotos de los últimos años con caídas de la renta variable más propias de una recesión que de un crecimiento moderado. Entonces, el asesor nos dirá que a estos niveles una combinación con algo de renta variable más exposición renta fija “segura” mezclado con bonos de empresa que están dando rentabilidades atractivas (dado cómo están hoy los tipos) nos debería dar rentabilidades muy superiores al 0.3% que nos dará el bono alemán la próxima década y lo más importante, con una volatilidad inferior si los activos que introducimos en la cartera están descorrelacionados. La volatilidad del último año del bono alemán comentado es del 7.91%, lo que equivaldría a una cartera con al menos un 40% en renta variable global.


A estos niveles de precio de la renta fija y de la renta variable, una cartera con un 40% de renta variable ofrece una rentabilidad potencial diez veces superior a la del bono alemán comentado con la misma volatilidad.

 
¿La renta variable puede caer más? Evidentemente esta respuesta siempre hay que contestarla en positivo. La renta variable siempre puede caer más, pero mientras más caídas acumuladas hay, menos probable es que haya caídas superiores. Sobre todo si no hay recesión global. Nosotros hoy pensamos que el escenario de recesión global es más probable que hace unos meses, pero ni mucho menos es el escenario más probable. Por tanto, si tuviésemos que hacer una cartera a un cliente que nos entra hoy por la puerta tendríamos renta variable a través de fondos diversificados geográfica y sectorialmente acorde a cada perfil de riesgo. Creemos que el mercado ya descuenta claramente esta desaceleración global y conforme se vayan publicando datos macro y resultados empresariales de este primer trimestre, se debería recuperar gran parte de lo perdido en estos dos últimos meses.

 
Los peores escenarios quizás deberemos rebajarlos dada la situación de pánico vendedor que estamos viviendo. Los dos índices que más habían subido y han liderado los mercado alcista podrían caer a la zona de máximos del 2007.

 
En el S&P500 seguimos pensando que el escenario más probable es un lateral entre los mínimos y máximos desde 2014. Pero si entrásemos en un canal bajista el soporte que vemos más claro lo situamos en 1.600 puntos que es la zona de máximos del 2007 y el 38.2% de recorte de todas las subidas desde 2009.

 




En el caso de Alemania la zona de 8000 puntos tenemos la línea que une los mínimos desde 2009 y la zona de máximos de 2007. Hoy estamos en el 38.2% de recorte de toda la subida y en 8.000 puntos tenemos el 50% de toda la subida.

 


 

 

viernes, 5 de febrero de 2016

Veo a todos los índices de renta variable en zona de soportes.

Hace unos días comentábamos que no era cuestión de zonas geográficas sino de sectores. Los más perjudicados por la caída de materias primas y divisas estaban en tendencia bajista y los beneficiados por estas caídas están en clara tendencia alcista. Todos en general están en zonas de soportes.

Pero hoy, analizando los índices de las principales zonas geográficas, veo también estamos cotizando en niveles de soportes de largo plazo. El S&P500 está cotizando muy cerca de la zona que une los mínimos de 2009 y 2011, zona de 1.800 puntos.

 

 

En Europa tenemos al Eurostoxx 600 también muy cerca de la línea que une los mínimos de 2009 y 2011. La zona de 300-315 puntos sería la zona de soporte para este índice.

 



Y los mercados emergentes también se han parado en zona de soporte a pesar de estar en tendencia claramente bajista. El MSCI emerging markets está en la base del canal bajista de los últimos año (en azul). Además esta zona coincide con la línea que une los mínimos de las últimas crisis (2002 y 2009).

 



 Por zonas geográficas, todos los emergentes están también en niveles en los que a priori se podía formar un rebote. El MSCI ASIA exJapan ha corregido fuertemente en el último año hasta la zona de mínimos de 2010 y 2011. Además es el 50% de retroceso de toda la subida desde 2008 y el RSI en velas semanales está marcando clara divergencia alcista. Al menos deberíamos vivir un rebote hasta la zona de 500 puntos (soporte perdido este año).

 


En Latinoamérica, quizás la zona geográfica más débil, tenemos al MSCI Latinoamérica que se paró la semana pasada justo en la zona de mínimos de 2009, tras corregir más de un 60% desde los máximos de 2011. Es evidente que es un mercado bajista pero no podemos descartar un rebote dentro de este canal. Al menos no parece que sea el momento de apostar a la caída de estos mercados.  

 



Otra zona geográfica que ha corregido a zona de mínimos de 2008 es la de Middle East and Africa, tal y cómo se aprecia en el gráfico del MSCI de esta zona.

 



Lo mismo que ocurre con emergentes europeos. El MSCI EMERGING Markets Europe ha corregido también hasta la zona de mínimos de 2008-2009.

 



 Por tanto, es verdad que si miramos los gráficos de corto plazo, la tendencia bajista no ofrece dudas en casi ningún mercado y apostar a un rebote sería ir contra tendencia. Pero si miramos los gráficos de largo plazo, quizás estemos ante una oportunidad histórica para incrementar riesgos en casi cualquier sector o zona geográfica. O al menos, no parece que estemos en niveles para reducirlos o apostar a que continúen las caídas. Desde el punto de vista fundamental, nada apunta a que estemos ante una recesión global y sí a una ralentización. Y desde el punto de vista técnico estamos en soportes. En soportes no se vende y los más agresivos compran. Y sólo si estos soportes se pierden es cuando los inversores que siguen el análisis técnico vuelven a vender.

jueves, 4 de febrero de 2016

Un posible techo en el dólar es fundamental para los activos de riesgo.

Desde hace meses estamos comentando que un techo para el dólar debería favorecer el comportamiento de los activos de riesgo. Apostábamos a que este techo se podría producir a final del año pasado basándonos en que el mercado se había formado expectativas de fuertes subidas de tipos por parte de la FED y estas no se iban a cumplir. A principios del 2015 se esperaban al menos tres subidas de tipos en el 2015 y eso provocó huida de capital sobre todo de emergentes hacia el dólar y generó que el tipo de cambio se adelantase en forma de una tremenda fortaleza del dólar. Concretamente el movimiento comenzó en el segundo trimestre del 2014 cuando Bernanke anunció que el QEIII finalizaría más pronto que tarde y que los buenos datos macro de Estados Unidos invitaban a empezar a retirar estímulos. La subida del dólar index fue vertical hasta marzo del año pasado y ya durante todo el 2015 estuvo en un amplio lateral a la espera de ver definitivamente en cuanto se va a quedar la subida de tipos.  

 


Pero cómo los datos macro de Estados Unidos de este inicio de año están dejando patente que la recuperación de la economía de Estados Unidos no es tan sólida, el mercado empieza a dudar de que la FED suba tipos este año. Hace unos días decíamos que para final de año lo más probable es que hubiese una sola subida de tipos. Hoy el escenario más probable es que no haya subida de tipos en todo el año. Justo los futuros de fondos FED descuenta un 51,5% de probabilidad de que los tipos acaben 2016 en los mismos niveles de la actualidad.




La TIR de los bonos de Estados Unidos también está descontando que no habrá subidas de tipos y sobre todo los plazos cortos están volviendo a los niveles de rentabilidad del verano pasado.


 
Pero lo verdaderamente relevante es el comportamiento de las divisas emergentes, sobre todo de la de los países productores de petróleo y materias primas. Tal y cómo hemos comentado, por muy barato que coticen los índices de renta variable de estos países, así como sus bonos, estos activos no resultan atractivos para inversores extranjeros si la divisa sigue depreciándose. Es fundamental que se frene la debilidad de las mismas para pensar que pudieran atraer capital extranjero. Así, en el gráfico que comparamos la evolución del dólar frente a estas divisas, vemos cómo desde los mínimos de las bolsas del pasado 21 de enero, el dólar está debilitándose frente a las divisas de Brasil, Rusia, Sudáfrica, Canadá y Australia.

 

Ese día marcó mínimos el precio del petróleo y el índice general de materias primas. Pero quizás en el gráfico que mejor se aprecia la importancia de los mensajes de la FED es la evolución del Dólar frente al rublo ruso. Desde que Bernanke avisó de la retirada de estímulos en sólo seis meses el Rublo pasó de 35 a más de 70 rublos por dólar. Es decir, una pérdida de poder adquisitivo del 50% para los ciudadanos rusos. Durante todo el año el rublo estuvo coqueteando con la zona de máximos, a los que se fue de nuevo justo cuando la FED subió tipos de interés. Pero fue en la última semana del año, cuando miembros de la FED dijeron que en este 2016 podría haber hasta cuatro subidas de tipos de interés por parte del Banco central norteamericano, cuando volvió a dispararse al alza el dólar frente al rublo. Desde final de año hasta el 20 de enero el rublo corrigió un 20%.


Si estos días estamos comentando la fuerte relación que hay entre la evolución de los precios del petróleo con el S&P500, más clara es la relación de los últimos años entre la caída del precio del petróleo con la debilidad de las divisas emergentes. En el siguiente gráfico comparo la evolución del futuro del WEST Texas con la evolución del rublo frente al dólar (caída es depreciación de la moneda rusa). No lo he calculado, pero a simple vista se aprecia una correlación casi perfecta entre ambos activos.

 


Por tanto, tal y como dijimos ayer, el rebote del precio del petróleo será fundamental para pensar en un suelo definitivo de las monedas emergentes. Y un suelo de estas monedas será fundamental para que los inversores reduzcan en sus escenarios, la probabilidad de que alguno de los principales países exportadores de materias primas y petróleo tenga problemas para pagar sus deudas. Cuanto menos probable sea esto último, menos probable será que la debilidad de la economía mundial de hoy se traduzca en recesión en unos meses.
 
Y visto la relación comentada hoy, en vez de pensar que la clave sea un rebote del petróleo, quizás la verdadera clave esté en que el dólar deje de fortalecerse. Para ello sólo hace falta que la FED deje claro que los tipos de interés en Estados Unidos seguirán en mínimos por mucho tiempo.


Hoy tenemos a los sectoriales de energía y materias primas liderando las subidas en Europa. Y ayer las fortísimas correcciones de Europa justificadas por los problemas de la banca italiana no parece que tuviesen mucho sentido. Si realmente el mercado descontase que la banca italiana va a meter en problemas serios de solvencia a Italia y al resto de países periféricos, no tiene sentido que ese mismo día el euro rompiese al alza la directriz bajista iniciada curiosamente en el verano del 2014 (cuando el dólar comenzó su revalorización por el mensaje de Bernanke).

 Evolución del euro frente al dólar.



 

miércoles, 3 de febrero de 2016

Encomendados de nuevo al precio del petróleo

Tras la reunión de la FED parecía que la correlación casi perfecta entre el precio del petróleo y el S&P500 se había roto. Sin embargo ayer esta semana de nuevo el petróleo está corrigiendo con fuerza arrastrando a la baja a las bolsas mundiales. Tal y cómo se ve en el gráfico que venimos actualizando desde principios de año se aprecia claramente cómo esta correlación ha vuelto esta semana.




 Así pues, para que la renta variable vuelva a girarse al alza necesitamos que el precio del petróleo vuelva a repuntar. Hoy de momento está cotizando en positivo, lo que está permitiendo que Europa minimice las pérdidas tras las fuertes caídas de los mercados asíaticos y de Estados Unidos. En el gráfico intradía de los últimos meses vemos que el precio del petróleo esta mañana está intentando rebotar en la zona de mínimos de la semana pasada por lo que no se puede perder la esperanza de que el rebote iniciado hace dos semanas tenga continuidad y las caídas de esta semana se deban a un retroceso dentro de una futura tendencia alcista. No obstante, tal y cómo se aprecia en el gráfico, el canal bajista desde octubre no ofrece dudas y en tanto no veamos al precio del petróleo estabilizarse por encima de 33-35 dólares el barril, no podemos fiarnos de los rebotes de las bolsas.  




Pero a pesar de que el canal es claramente bajista, tenemos confianza en que el precio del petróleo se gire al alza. No por el técnico sino porque tarde o temprano se equilibrará la oferta y demanda del crudo. Sólo esta semana se han publicado varias noticias que apoyarían esta teoría. China y Estados Unidos están ampliando la capacidad de almacenamiento de crudo para tratar de aprovecharse de estos precios históricamente bajos. Por tanto si los precios siguen bajando, la demanda aumentará aunque no mejoren las expectativas de crecimiento. Y por el lado de la oferta, casi 1000 plataformas petrolíferas han dejado de funcionar en el último año y la cifra va a seguir aumentando. Ayer mismo presentaron resultados dos de las compañías líderes del sector. Exxon Mobil y BP presentaron evidentemente malos resultados del 2015. Exxon Mobil anunció fuertes recortes de su presupuesto de perforación hasta el nivel más bajo de los últimos 10 años. Y es que su beneficio se redujo en 2015 un 50% frente al 2014. BP anunció pérdidas anuales de 6.000 millones, lo que llevó a anunciar el despido de 7000 trabajadores en el sector de refino, explotación y producción. Ambas presentaciones a accionistas dejan claro que reducirán la producción a estos precios, por lo que en los próximos meses bajará la oferta.

Mientras tanto, sigue la debilidad en los mercados de renta variable y no nos despegamos de la zona de mínimos de enero. Tal y como dijimos ayer en el repaso de los principales sectores la zona de mínimos de enero será clave que se respete en las próximas semanas. Perderlo sí que significaría dejar atrás la tendencia alcista iniciada en el 2009 tanto en el S&P500…

 


… Cómo en el Eurostoxx 600.

 

He sombreado en ambos gráficos la zona del movimiento de las próximas semanas sería más probable. Zona de 1.800-2.000 puntos para el S&P500 y zona de 300-350 puntos para el Eurostoxx 600.

¿Podría perder ambos índices la directriz alcista comentada? La respuesta es que si el petróleo sigue corrigiendo la probabilidad aumenta exponencialmente. El mercado está muy nervioso con la posibilidad de aumenten las quiebras de las compañías del sector petrolero y de materias primas en general. Y esto redundará en problemas para el sector financiero. En el siguiente gráfico comparo la evolución de los CDS (credit default Swap o seguros de crédito) de los principales sectores high yield de Estados Unidos. El sector industrial y utilities están en niveles similares a los de 2011, el resto de sectores están lejos del momento de estrés vivido en aquel verano, pero el sector de energía cotiza a más del doble de lo que se vivió en el verano del 2013.


 

Por tanto, aunque el problema entendamos que se ciñe a las compañías petrolíferas, el efecto contagio no es despreciable y si se produce, el resto de sectores no permanecerán indemnes. Por tanto, tal y cómo estamos comentando en el asunto del informe, estamos encomendados a un rebote de los precios del petróleo. La lógica nos dice que no es sostenible que se mantengan a la baja por la simple ley de oferta y demanda, y mientras apostemos por esto, lo lógico es pensar que las directrices alcistas se mantendrán y lo que hoy vemos como posibilidad de una recesión global e inicio de un cambio de ciclo, dentro de unos meses puede que haya sido un nuevo recorte en la tendencia alcista igual que lo que ocurrió en el año 2011 (mirar de nuevo el gráfico del S&P500 y Eurostoxx 600).

martes, 2 de febrero de 2016

Visión de resultados empresariales. No es problema de países sino de sectores.


La economía global se está contrayendo. No hay duda a la vista de los datos macro y revisiones a la baja del crecimiento de los organismos oficiales así como de la publicación de los resultados empresariales. En el día de hoy vamos a realizar un repaso a los resultados empresariales publicados hasta el momento tanto en Europa cómo en Estados Unidos.

Análisis del crecimiento de ventas y beneficios del S&P500 por trimestres. Ya han publicado 216 compañías. En conjunto las ventas han caído un 2.49% y los beneficios un 3.72%. Más o menos el 50% de las compañías han mejorado previsiones y el 50% se ha quedado por debajo de previsiones. A destacar las fuertes caídas de ventas y beneficios del sector de energía y materiales básico como no podría ser de otra forma. En el cuadro inferior se aprecia que las ventas (línea naranja) encadenan cuatro trimestres de caídas y estamos en el tercer trimestre de caída de beneficios. Para el primer trimestre el mercado estima ventas estabilización de las ventas pero seguirán recortando los beneficios.  
 


Por sectores destacar el mal comportamiento de energía, materiales básicos y sector industrial (penalizado por la fortaleza del dólar) y los buenos datos de sectores de consumo, sanidad, servicios y telecomunicaciones con fuerte mejora de os beneficios. Así pues no parece que estemos ante una corrección generalizada de la economía sino de los sectores más relacionados con la caída del petróleo, materias primas y fortaleza del dólar.

 Además, la caída de las ventas y beneficios estaba totalmente descontada. Si analizamos las sorpresas en las ventas y beneficios del S&P500 vemos que las ventas han caído sólo un 0.21% más de lo esperado pero los beneficios publicados, han sido en conjunto un 4.52% por encima de las estimaciones de los analistas. Por tanto, la caída de ventas y resultados trimestrales no debería ser excusa para nuevas caídas del precio del S&P500. Ni tampoco las sorpresas son lo suficientemente positivas como para recuperar rápidamente todo lo perdido en enero en el S&P500.  


 En Europa pasa algo similar. Sólo han publicado 64 compañías del Eurostoxx 600. Las ventas caen un 6.47% y los beneficios un 10.38%. Aquí los verdaderos lastres los tenemos en el sector de energía y en el sector financiero con caídas de ventas del 33.64% y 9.81% y de beneficios del 96.51% y 22.47% respectivamente. El resto de sectores (salvo sanidad) han publicado mejores resultados que el trimestre anterior.
 



En cuanto a si estos malos datos estaban descontados o no por el mercado, vemos que las sorpresas negativas de momento están llegando en el sector de sanidad y sobre todo en el sector de energía y sector financiero. En conjunto los beneficios del sector financiero han caído un 25.7% más de lo que estimaba el mercado.

 


Estos son los lastres para las bolsas. La caída del precio del petróleo y de las materias primas en general está afectando claramente a los beneficios de las empresas de este sector en cualquier parte del mundo. En EE.UU. tienen el problema añadido de la fortaleza del dólar que provoca el mal trimestre del sector industrial y en Europa tenemos el lastre del sector financiero. Ahí están focalizados los problemas. El resto de sectores van cumpliendo sus objetivos y las compañías están aprovechando el crecimiento global para aportar valor a sus accionistas.

Evolución del MSCI World Energy. Normalmente solemos analizar el comportamiento de los sectores del Eurostoxx para tratar de averiguar si estamos en un techo o suelo de mercado. Hoy revisaremos el comportamiento de los principales sectores del MSCI WORLD para ver el comportamiento de los mismos.

TENDENCIA BAJISTA.

Tenemos al sector de energía. El MSCI World Energy perdió en enero los mínimos relevantes de 2010-2011 y 2015 y esta semana está intentando superarlos sin éxito, prueba de la debilidad del mismo.

 



 

SECTOR RECURSOS BÁSICOS. El MSCI World Materials también ha perdido este mes los mínimos del año pasado y parece que está intentando rebotar en la base del canal bajista iniciado en 2010.

 



 

 

 

ALCISTAS.

MSCI WORLD HEALTH CARE. Cuidados de salud mantiene intacta su tendencia alcista ye en la corrección de enero está soportándose de momento en la zona de mínimos de 2015. Si pierde esta zona (175 puntos) podría desplegar un nuevo tramo bajista posiblemente hasta la zona de 160 puntos.

 



 

SECTOR INDUSTRIAL. Clara tendencia alcista y en la corrección actual se ha frenado en la línea que une los mínimos desde 2009. Es clave que no se pierda los mínimos de este mes que coinciden con los mínimos de 2015.

 



SECTOR CONSUMO DISCRECIONAL. Clara tendencia alcista acelerada incluso a partir de 2011. En enero se ha frenado justo en la zona de mínimos de 2015 y la directriz que une los mínimos desde 2011. Perder estos mínimos añadiría debilidad al sector pero sería complicado que perdiese la directriz principal que pasa por 140 puntos.

 



SECTOR TELECOMUNICACIONES. Espectacular giro alcista en enero justo al tocar la directriz alcista que coincidía con los mínimos desde 2015.

 



SECTOR FINANCIERO. Quizás el más débil dentro de los alcistas puesto que ha perdido los mínimos del 2015. Pero se ha girado al alza la semana pasada justo en la línea que une los mínimos desde el 2009. Además en esta zona coinciden las medias de 200 y 500 semanas así como la zona de máximos relevantes de 2014 y 2013. Perder esta zona sería una señal muy bajista para este sector.

 



SECTOR TECNOLÓGICO. A pesar del doble techo de 2015, mantiene intacta la tendencia alcista acelerada en el 2011. Ha rebotado en enero en la zona de mínimos del año pasado.

 



CONSUMO BÁSICO. Mantiene clarísimamente la tendencia alcista y apenas se despega de los máximos del año pasado.

 



 Por último el sector de Utilities o servicios públicos. Está un poco en terreno de nadie. Ni es alcista como los anteriores pero tampoco está en tendencia bajista. Lo situamos en una especie de cuña alcista desplegada tras romper fuertemente al alza los máximos del 2010 al 2014.

 

 



 A la vista de la evolución del precio de los sectores y de los beneficios de las empresas integrantes de las mismas, llegamos a la conclusión de que la debilidad de las bolsas no se debe a zonas geográficas, o a posibilidad de una recesión global. La debilidad está muy concretada en una serie de sectores. Pero como vemos en los gráficos, los mínimos de enero coinciden en la mayoría de sectores con zonas de fuertes soportes en los que se puede estar generando un giro alcista incluso en los sectores más débiles. Por tanto, los mínimos de enero serán el nivel a vigilar que nos determinará si lo vivido desde máximos del año pasado es una corrección más en la tendencia alcista iniciada en las bolsas mundiales en 2009 o si por el contrario estamos en un gran cambio de tendencia.