lunes, 18 de enero de 2016

¿Estamos en situación de vender con el rumor y comprar con la noticia?


Hoy he puesto petróleo en Google y he filtrado la pestaña de noticias. Salen 155 artículos. La mayoría publicados desde ayer y casi todos coinciden que el aumento de la producción de petróleo iraní tras el levantamiento del veto, hundirá el precio del petróleo. A corto plazo, el régimen iraní puede verter a los mercados entre 300.000 y 500.000 barriles de petróleo al día, según los analistas, lo que aumentaría aún más el grave desequilibrio que existe desde hace meses entre la oferta y la demanda de crudo en el mundo. Y a largo plazo la situación podría empeorar, ya que cuando Irán consiga modernizar su industria petrolera su producción podría superar los cuatro millones de barriles, frente a los 2,8 millones actuales.


Pero los futuros del precio del petróleo muy posiblemente ya estaban descontando la noticia que se ha producido este fin de semana. Desde abril del año pasado se sabía que esta noticia podría llegar. Ese mes hubo egociaciones en Lausana (Suiza) entre el grupo 5+1 (los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas: China, Rusia, Estados Unidos, Francia y Reino Unido, más Alemania) e Irán para tratar de que Teherán acceda a frenar su programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones impuestas por Washington y la Unión Europea.


Comprar con el rumor y vender con la noticia es uno de los principios más conocidos, y no por ello menos válido en los mercados financieros. ¿Qué quiere decir? Quiere decir que el mercado generalmente se adelanta al momento en el que una noticia positiva efectivamente se da a conocer. Los inversores más especuladores apostaron a la baja en los precios del petróleo con los rumores de que habría más oferta. Estos hicieron caja en octubre y noviembre ante la posibilidad de que en la OPEP hubiese acuerdo para reducir la producción mundial de crudo pero la falta de acuerdo posibilitó que estos inversores de nuevo apostaran a la baja al crudo. Ahora quizás la caída desde 110 dólares el barril hasta 28 de esta madrugada ya refleje la diferencia existente entre demanda y oferta de petróleo.

 
La mejor forma de ver que quizás los futuros estuviesen descontando el aumento de la producción es en el diferencial entre el precio del futuro del Brent europeo (línea amarilla) y del Crudo de Estados Unidos (línea blanca). Ambos cotizando en dólares. En el gráfico comparo la evolución de ambos. Hasta diciembre del 2010 apenas había diferencia entre ambos e incluso el Brent europeo solía cotizar por debajo. Pero las revueltas ocasionadas a raíz de la primavera árabe provocaron que el Brent europeo cotizara por encima del West Texas.





El diferencial alcanzó máximos entre finales de 2011 y comenzó a estrecharse nuevamente justo cuando se impuso el veto a Irán por parte de la Unión europea en febrero del 2012. Los países que más se benefician de que Irán vuelva a producir petróleo son precisamente Grecia, Italia y España, así como China que eran los principales compradores.

Así pues consideramos muy arriesgado apostar hoy por nuevas correcciones del petróleo considerando que ya ha caído más de un 44% desde octubre del año pasado. Esta mañana ya ha recuperado más de un 5% desde los mínimos de esta madrugada y cotiza de nuevo cerca de los 30 dólares por barril, zona de soporte que perdió la semana pasada. Ojo porque si recupera los 30 dólares el barril, el rebote podría tener continuidad.


 

China ha seguido comprando a pesar del veto, pero ahora España por ejemplo puede tener un doble beneficio. Tendremos petróleo barato con el que seguiremos reduciendo la factura energética (el ahorro este año puede ser superior al 1.5% del PIB). Además, el levantamiento de las sanciones ha abierto un abanico de posibilidades para la inversión en ese país y para las 1.100 empresas españolas que operan en Irán. Durante el 2014, a pesar de las sanciones, las exportaciones españolas a Irán ascendieron a 295 millones de euros, cifra que debería subir exponencialmente, aunque claro está será de forma gradual, porque hay que “recobrar la confianza” en el mercado iraní.

La cotización del petróleo en Europa a los mismos precios que el futuro del West Texas es señal de que Europa volverá a beneficiarse del petróleo iraní. Si estamos en lo cierto, necesitamos que se estabilicen los precios del petróleo, para que los inversores vuelvan a fijarse en los catalizadores de la renta variable (sobre todo europea) que venimos comentando  las últimas semanas. La mayoría de índices están en niveles de hace dos años e incluso por debajo y desde entonces, el euro se ha debilitado un 20%, el BCE anunció y ha ampliado el QE, los costes de financiación de empresas y países han bajado fuertemente, ha descendido el paro y mejorado la confianza de los consumidores y los beneficios empresariales.

 

jueves, 14 de enero de 2016

Preparándonos para un posible nuevo escenario en la renta variable.

El jueves pasado comentamos que el pánico y la situación técnica es lo que manda en la tendencia actual. La tendencia de corto plazo es evidentemente bajista y está claro que hay total dependencia del precio del petróleo en el comportamiento de la mayoría de índices bursátiles. Estamos en niveles claves en la mayoría de índices en el que se plantea una clara guerra entre los alcistas de largo plazo y los bajistas de corto. En el inicio de la semana parecía que los alcistas retomaban la victoria y podíamos estar en el inicio de un nuevo rebote en los mercados de renta variable en general y de repente ayer los bajistas volvieron a tomar el mando gracias a un fuerte giro a la baja del precio del petróleo.

 Tras la apertura del mercado americano todos los mercados europeos tenían importantes ganancias, pero fue publicarse los datos de reserva de petróleo y todo venirse abajo. Aunque las reservas semanales de crudo subieron en 0,234 millones de barriles frente a una subida de 2,5 millones. Pero lo que sentó mal al mercado es que las reservas semanales de destilados suben +6,1 millones cuando se esperaba aumento de 2 millones y las reservas semanales de gasolina se disparan 8,4 millones cuando se esperaba crecida de +2,7 millones. Vean el comportamiento del precio del petróleo en la sesión de ayer. Corrigió en sólo una hora un 5% llevándose por alto toda la subida desde el día anterior.



En el S&P500 tras la caída del precio del petróleo volvieron las ventas con bastante fuerza, corrigiendo algo más de un 3% desde la publicación del dato.




Así pues, la tremenda volatilidad del precio del petróleo es la que está marcando el devenir de los mercados en general. Está claro que con los países de la OPEP produciendo más petróleo del que se demanda y con las reservas de petróleo en máximos es muy difícil esperar que el precio del petróleo cambie de tendencia. Hoy tenemos de nuevo a los principales índices bursátiles en la zona de mínimos del verano pasado, dejando en nada el rebote que vivimos entre octubre y noviembre.

Evolución del S&P500. Justo el jueves comentamos que “Una vez perdido el soporte de 2.000 puntos, los inversores que apuestan a la baja o están en liquidez y siguen el análisis técnico no tendrán argumentos para volver a comprar este índice hasta que se alcance la zona de soporte más relevante (situada entre 1.850 y 1.880 puntos) o que se recupere el soporte perdido de 2.000 puntos”. Vemos que el futuro del S&P500 ya ha alcanzado los niveles comentados.  

 
 

En Europa tenemos al Eurostoxx 50 también en la zona de 3.000 puntos que justo coincide con la zona de mínimos no sólo de agosto del 2015 sino con los mínimos relevantes del 2014. Así pues estamos en clara zona de control para la renta variable europea.

 

 
Y el DAX alemán vuelve a situarse en la línea que une los mínimos desde 2011.



Pero los inversores de largo plazo están mirando las tendencias de más largo plazo. Esta semana parecía que el S&P500 quería rebotar en la “perfecta” línea que une los mínimos desde 2009 en velas semanales. Sin embargo, con el giro a la baja de ayer del S&P500 esta línea se perdió. Falta la sesión de hoy y la de mañana para acabar la semana y será el cierre semanal el que nos confirme la ruptura o no de esta tendencia. En 2011 vemos que la línea llegó a perderse “intrasemana” pero justo el cierre semanal sobre la línea provocó un fuerte rebote. Esa semana en anuncio de la operación TWIST por parte de Bernanke no sólo evitó que el S&P500 entrase en tendencia bajista sino que generó el inicio de un fuerte tramo alcista que duró hasta el inicio del año pasado.

 

 

Viendo este gráfico hay que recordar nuestras previsiones para este ejercicio 2016 justo presentando este mismo gráfico. Decíamos que el S&P500 se enfrentaba a dos posibles escenarios. El primero que entendíamos más probable era que mantendría el movimiento lateral vivido los dos últimos años entre 1.800 y 2.120 puntos. El más optimista sería que mantuviésemos la tendencia alcista y pudiésemos ver al S&P500 en la zona de 2.300 puntos (parte superior del canal alcista). Si esta semana cerramos por debajo de 1.900 puntos, el escenario optimista pasaría a ser un escenario muy poco probable. El escenario más probable que contemplamos seguiría siendo el del movimiento lateral, e incluso hoy es más probable que a principios de año. Y para este escenario estamos muy cerca de soportes relevantes por lo que no habría que dejarse llevar de nuevo por el pánico y ponerse a vender todo activo de riesgo que tengamos en cartera. Lo único que hay que hacer es que contemplamos el mejor escenario para la bolsa americana a un año vista la zona de 2.100 en vez de 2.300 puntos. En función de esto, pues habrá que ser un poco más agresivo al reducir riesgos en los rebotes que se vayan produciendo.

Hoy conviene volver a recordad que en días como hoy de “pánico” vendedor, con la mayoría de bolsas de países desarrollados cayendo entre un 2% y 3%, con un acumulado ya en el año (sólo 7 u 8 sesiones) de pérdidas entre el 8% y 12% en los índices de renta variable, no es el momento de tomar decisiones drásticas. Es momento de analizar el comportamiento de los índices de volatilidad que nos suelen marcar suelo de mercados. En el siguiente gráfico se ve cómo el S&P500 (línea amarilla) ha rebotado cada vez que el VIX (volatilidad implícita) se ha girado a la baja. Hasta ahora el que ha vendido en los repuntes de volatilidad, se ha equivocado.

 



Conviene esperar bajadas de volatilidad para reducir el riesgo, o al menos analizar de nuevo la situación. La semana que viene tenemos publicación de resultados empresariales y comenzarán a publicarse datos macro del último trimestre y adelantados de este primer trimestre que nos deberían demostrar si la situación macro invita a ser más o menos pesimistas. En el tercer trimestre vimos que las economías desarrolladas no se vieron contagiadas de la desaceleración de China. En diciembre los miembros de la FED insistían en tres o incluso cuatro subidas de tipos en este 2016. Pero hoy hay presión deflacionista debido a la caída del petróleo y apreciación del dólar.

A principios de año la probabilidad de que hubiese dos subidas de tipos (línea amarilla) hasta la reunión de junio era casi del 30%, superior a la de que no hubiese ningún movimiento (línea marrón). Hoy los dos escenarios más probables son que haya una sola subida o ninguna en los próximos seis meses.  

 

 
 Si miembros de la FED dejan caer que no habrá subidas de tipos en el primer semestre, sin duda el dólar se debilitará y será un claro aliciente para tener activos de riesgo en cartera y ver esta corrección como una sobre reacción bajista.

miércoles, 13 de enero de 2016

Esta semana parece que los alcistas de largo plazo vuelven al mercado


A final de la semana pasada comentábamos que los inversores de corto plazo estaban dominando la tendencia pero ya habían llevado a la mayoría de índices a zonas clave de soporte de largo plazo. El viernes cerramos la semana en mínimos y el inicio de la semana con las bolsas asiáticas de nuevo en “modo pánico” nos hacía temer que estos soportes se perderían y pensar que los alcistas de largo plazo podrían estar perdiendo la batalla.

Sin embargo, a pesar de que la bolsa de Shanghai corrigiese un 5,33% y el petróleo un 5.28%, las bolsas europeas y de Estados Unidos consiguieron aguantar los soportes e incluso estuvieron durante gran parte del día en positivo. Así pues la excusa de caída del China y del petróleo que tiró a las bolsas de países desarrollados los primeros días del año, esta semana no podemos utilizarla. Desde el viernes pasado al cierre de ayer el petróleo ha caído un 8.20% y la bolsa de Shanghai un 7.44%. Sin embargo el Eurostoxx 600 está en positivo (sube un 0.55% a cierre de ayer y un 2% contando el día de hoy), mientras que el S&P500 sube un 0.87% en los dos primeros días de la semana y los futuros vienen con una subida adicional del 0.8%.

 

Actualizo los gráficos de los principales índices de Europa y de Estados Unidos en velas semanales. Vemos que en el Eurostoxx 600 esta semana se está iniciando un rebote en la base del canal alcista que une los mínimos desde 2011….

 






 

Mientras que en el S&P500 está ocurriendo exactamente lo mismo al alcanzar la base del canal alcista iniciado en 2009 (es espectacular cómo está respetando el canal tanto por arriba cómo por abajo).

 



 

Así pues, parece quedar claro que el mal arranque de año basándose en la excusa de la caída del petróleo y de China no tiene tanto fundamento. Incluso inversores de prestigio como Soros hizo cundir el pánico al decir en una entrevista "Cuando miro a los mercados financieros me recuerda a la crisis que tuvimos en 2008". Nosotros pensamos que lo vivido entre diciembre y enero ha sido una excusa para echar del mercado a los inversores menos pacientes o que no son conscientes de que la rentabilidad va asociada a riesgo. No hay que olvidar  que en este "juego" juegan los mejores y éstos suelen sacudir el árbol antes de recoger los frutos.


Las tremendas correcciones tanto de China como del petróleo tendríamos que ponerla en contexto. El índice que está corrigiendo con fuerza en China es el de la bolsa de Shanghai. Desde los máximos de junio del año pasado cae nada menos que un 43% y desde los máximos de diciembre la caída alcanza un 20%. Pero no tenemos que olvidar que este índice subió un 173% desde junio del 2014 hasta junio del 2015. Ante esta tremenda subida las bolsas de países desarrollados y ni tan siquiera la bolsa de Hong Kong acompañaron el movimiento. ¿Por qué acompañamos en la bajada y no en la subida? En el siguiente gráfico vemos el comportamiento de la bolsa de Shanghai (abierta a inversores más particulares) comparado con la bolsa de Hong Kong. Se aprecia claramente que lo que se está produciendo es una corrección de la exuberancia vivida el año pasado.  

 



Y hablando de exuberancia, debemos poner en un contexto de largo plazo los precios del petróleo. Es irracional la caída desde 100 dólares o lo irracional es la subida en los últimos años desde 15 dólares hasta 140 dólares (subida desde el año 2000 hasta 2008). En el siguiente gráfico vemos que el petróleo se movía desde el año 80 hasta el 2005 en un rango volátil pero estable entre 15 y 40 dólares el barril. Este era su precio “natural” en base a precios históricos. Sin embargo, a partir del 2005 debido al aumento de demanda por crecimiento de potencias como China, el precio escaló en forma de burbuja y las correcciones están siendo como todas las típicas de burbujas de precios, es decir caídas en vertical.

 



Además hace sólo una década se pensaba que las reservas de petróleo eran finitas y muchos informes de analistas de prestigio auguraban un petróleo entre 200 y 300 dólares el barril. Esos mismos especialistas ahora dicen que el petróleo se va a 20 dólares el barril. Cómo todo activo el precio lo marcará la oferta y demanda evidentemente. La oferta sabemos que no es finita ya que ha mejorado muchísimo la tecnología y eficiencia en la extracción hasta tal punto que hoy sacan el petróleo hasta de las piedras (literalmente). Y la demanda cada vez está menos correlacionada con el crecimiento mundial debido a que tanto empresas como gobierno ante una década con los precios del petróleo en torno a 80 dólares por barril de promedio, se han ido encargando de reducir la dependencia del crudo en su mix de consumo energético. Así pues, desde el punto de vista técnico podríamos decir que el petróleo podría volver a situarse en el lateral de finales del siglo pasado entre 20 y 40 dólares el barril.


Evidentemente no podemos comparar precios de hoy con los de hace más de 30 años. En el siguiente gráfico comparo la evolución de estos precios del petróleo con el Indice de precios del consumo de EStados Unidos (ambos en términos normalizados a base 100 en enero del 87). De esta forma es cómo mejor podemos comprobar la exuberancia de los precios del petróleo. En las últimas décadas se aprecia que los precios del petróleo sí que tenían algo de relación con el IPC (el IPC parecía una media de largo plazo). Eso se rompió a partir del 2005 y ahora el petróleo cotiza de nuevo por debajo de la “supuesta media”, algo que nos podría indicar que la caída ha sido exagerada.   

 




Por tanto, si el precio del petróleo se estabilizara entendemos que el rebote de los mercados debería tener continuidad. Además esta semana comienza la temporada de publicación de resultados que es el dato que nos dirá si los mercados están baratos o caros. De momento el lunes se presentó los resultados de Alcoa, líder en producción de aluminio. Las ventas fueron en línea con lo estimada (5.245 billions frente a 5.303 estimados) pero el BPA sorprendió fuertemente al alza (la empresa generó 4 centavos por acción frene a sólo 1.7 centavos estimados). Esto nos da pie a pensar que el mercado está demasiado pesimista respecto a los resultados de las compañías por lo que es bastante más probable que haya sorpresas positivas que negativas que hagan mantener apuestas por la renta variable por parte de los inversores.

 

martes, 12 de enero de 2016

El círculo vicioso de la debilidad de las divisas emergentes es lo que realmente preocupa al mercado.

Llevamos meses diciendo que la debilidad del euro es un motivo para apostar por la renta variable europea. Un euro débil mejora la competitividad de nuestras compañías ya que abarata las exportaciones (provocando aumento de las ventas de nuestras compañías) y encarecen las importaciones (aumenta la demanda interna de productos europeos). Si miramos el índice que mide la evolución del euro frente a una cesta de las principales divisas mundiales elaborado por Morgan Stanley, observamos que efectivamente el euro se ha debilitado en el año 2015 aproximadamente un 15% desde los niveles medios del año 2013 y 2014.


 
Pero este índice nos muestra que efectivamente hemos ganado competitividad frente a los países desarrollado (aproximadamente un 20% frente a Estados Unidos y algo más de un 10% frente a Reino Unido y Japón), pero la situación es totalmente opuesta si lo comparamos con los países emergentes, sobre todo con los productores de materias primas. En los gráficos de hoy vamos a analizar la revalorización del euro y del dólar frente a las monedas de los principales productores mundiales de energía y materias primas.
 
El caso más llamativo es el de Rusia. El dólar se ha revalorizado un 152% frente al rublo y el euro nada menos que un 105%.





Frente al Real brasileño ocurre algo similar. El dólar se ha revalorizado un 98% y el euro un 61%.

 



Frente al Rand sudafricano también ha habido fuertes revalorizaciones. Un 90% del dólar y 55% del euro.





Incluso ha habido fuertes revalorizaciones frente a países no emergentes pero muy dependientes de la evolución de las materias primas. El euro se ha revalorizado un 31% frente a la corono noruega y el dólar un 61%.


 

Y frente al dólar australiano el euro se ha revalorizado un 22% y el dólar un 51%.


 

Y es que estos países productores han entrado en un círculo vicioso del que es complicado salir. Son muy dependientes del precio de las materias primas, y la debilidad de las mismas está provocando rebajas de previsión de crecimiento y devaluaciones de sus divisas. Pero esta devaluación lo que provoca es que a estos países cada vez le resulte más caro importar productos extranjeros y cómo no tienen industrias auxiliares (salvo Noruega y Australia), en un mundo cada vez más globalizado están condenados a consumir solo productos de su país o tener importantes tasas inflacionistas, lo que genera más debilidad de su moneda.

Y para las empresas exportadoras europeas y de Estados Unidos esta fuerte subida del euro y dólar respecto a estas monedas provoca un deterioro muy importante de los beneficios provenientes de estos países. Además, los costes cada vez más bajos de las materias primas y la debilidad de las monedas emergentes es un factor deflacionista clave. Mientras las materias primas sigan cayendo, estas divisas no podrán cambiar la tendencia y no aumentarán las expectativas de inflación en los desarrollados. Y la presión deflacionista genera recorrido en los bonos, lo cual es malo para los índices de renta variable.

Así pues, por mucho que insistamos en que la caída de los precios del petróleo y de las materias primas es bueno para la mayoría de compañías de países desarrollados, tenemos un problema si la caída se sigue profundizando y afecta a las sostenibilidad de los países productores de las mismas.

 
El mercado por tanto entendemos que no está valorando los beneficios de la caída de las materias primas para la renta variable general y sí está teniendo en cuenta todos los riesgos posibles (como suele ser habitual). Y estos riesgos pasan por posibles impagos de deuda de algún país productor hasta un escenario deflacionista en los países desarrollados. Si pensamos que ninguno de estos escenarios se va a producir en los próximos meses, debemos ver las correcciones como una oportunidad de compra. Pero si la debilidad de las materias primas se mantiene y la FED insiste en que este año habrá nuevas subidas de los tipos de interés (generando más fortaleza del dólar) entonces habrá que aumentar la precaución e ir dando algo más de probabilidad a los escenarios pesimistas.


De momento, tal y cómo comentamos la semana pasada, los índices principales se han frenado en los soportes claves que comentábamos que no deberían perderse en cierre semanal. Ayer mismo vimos cómo las caídas de nuevo superiores al 6% de las bolsas chinas ya no afectó a las bolsas europeas y de Estados Unidos e incluso la fuerte nueva caída de los precios del petróleo de ayer se saldó con un cierre plano de Estados Unidos. Así pues, los alcistas de largo plazo parece que están tomando posiciones pensando que las correcciones están terminando.


Hoy por ejemplo tenemos al Eurostoxx subiendo casi un 2% tras llegar a la zona de mínimos de 2014 y 2015.

 



 

Así cómo al DAX rebotando con fuerza en cuanto se ha acercado a la directriz alcista iniciada en 2011

 

 

Por tanto todo tiene un precio, y aunque hoy veamos que no hay argumentos para pensar que el petróleo en particular o el resto de materias primas en general no pueden cambiar la tendencia bajista actual, debemos recordar el conflicto entre Irán y Arabia Saudí, así como la tensión el Siria. Años atrás cada vez que había cualquier revuelta en esta zona que engloba un alto porcentaje de la producción de petróleo, este subía con fuerza.


Lo que sí que tenemos claro es que con la mayoría de índices en soporte de largo plazo, cómo vimos el viernes pasado, no se debe vender. Los más arriesgados deben aprovechar el pánico incluso para comprar.

viernes, 8 de enero de 2016

Los principales índices vuelven a cerrar una semana en zonas de soportes claves


Ayer comentábamos que a corto plazo la tendencia está dominada por el pánico y por los inversores de corto plazo. Estos están llevando a la mayoría de índices a cotizar en zonas de “control” de largo plazo. Del cierre de esta semana y comportamiento de la semana que viene puede depender que estemos ante un buen año para los mercados de renta variable o por el contrario, los bajistas de corto plazo obliguen a los alcistas de largo plazo a reducir posiciones y generar mayores incertidumbres sobre la evolución futura de los mercados.

En el día de hoy volvemos a repasar los gráficos de largo plazo de los principales índices. A final del año pasado los adjuntamos para tratar de averiguar cuáles serían los peores escenarios probables de cara a este ejercicio 2016 y justo tras una semana de negociación resulta que muchos índices están cerca de estos escenarios.

Evolución del S&P500 en velas semanales. Decíamos a final de año que para este índice se planteaban dos escenarios. El primero era que el S&P500 se mantuviese en el canal alcista iniciado en 2009 y el segundo sería que un año más estuviésemos en el lateral que señalamos en líneas verdes discontinuas que se establece entre 1.800 y 2.120 puntos. De momento la directrizl principal alcista (azul) se mantiene intacta. Pero un cierre semanal por debajo de 1.915 puntos abriría camino a correcciones adicionales a la zona de 1.800 puntos. De lo contrario, un nuevo rebote en esta zona generaría un importante tramo alcista para la principal bolsa de Estados Unidos.

 



Evolución del Eurostoxx 600. El mínimo de esta semana coincide con la línea que une los mínimos desde 2011. Señalamos que el peor escenario sería la zona comprendida entre 330 y 350 puntos. Ahí tenemos los mínimos del año pasado, la media de 200 semanas y la base del canal alcista iniciado en 2009. En tanto no se pierdan estos niveles los bajistas de corto plazo no pueden decir que han ganado la batalla a los alcistas de largo plazo.

 



Los más débiles siguen siendo los mercados emergentes. El MSCI Emerging markets sigue con su clara tendencia bajista y ya este año está cotizando por debajo de los mínimos del año pasado. En al zona de 700 puntos confluye la base del canal bajista desde 2010 con la línea que une los mínimos desde el año 2.002.

 


Si tenemos en cuenta la tremenda devaluación que han sufrido las monedas de la mayoría de mercados emergentes, lo que provoca una mejora de la competitividad de sus productos, no podemos descartar que a partir de estos niveles comiencen inversores de largo plazo a ir tomando posiciones en estos mercados. Y es aquí donde creemos que puede estar el quid de la cuestión. El año pasado decíamos que un techo en el dólar podría ser clave para los activos de riesgo. Creíamos que la subida de tipos estaba más que descontada y si la FED decía que sólo habría una subida este año y sería cautelosa respectos a nuevas subidas, el dólar haría techo y los inversores buscarían oportunidades fuera del territorio dólar. Sin embargo, miembros de la FED insisten que en este 2016 podría haber hasta cuatro subidas de tipos y esto está provocando nuevas devaluaciones de las divisas emergentes que han obligado esta semana al Banco de China a devaluar su moneda (recordemos que ellos tienen su divisa “anclada” al dólar y la fortaleza de este le resta competitividad respecto al resto de emergentes). En el siguiente gráfico vemos la evolución del dólar frente a las principales divisas emergentes.

 



Pero esta fortaleza del dólar lo que provoca es presión a la baja de los precios en países desarrollados (abarata las importaciones), por lo que aleja el objetivo de inflación tanto de la FED cómo del BCE y Banco de Japón. Por tanto volvemos a estar en un año en el que los bancos centrales se ven obligados a seguir respaldando al mercado. Este hecho podría volver a ser una red de seguridad para los “alcistas”, ya que si la situación vuelve a complicarse ahí estarán los bancos centrales.

El gráfico que quizás mejor muestre la situación actual es el MSCI WORLD. Esta semana ha perdido la línea que une los mínimos desde 2009 y cotiza en la zona de mínimos de 2014 y de 2015, que coincide con la media de 200 semanas. Un cierre semanal por debajo de 1.550 significaría que las bolsas globales dejan atrás la secuencia de mínimos crecientes que viene respetando desde 2009. Es decir, que dejaríamos atrás la tendencia alcista principal de largo plazo.

 



Mirando este gráfico observamos que el verano pasado se salvó in extremis esta bola de partido. Ahora volvemos a estar en soporte y soportes muy relevantes de largo plazo. En soportes no se debe vender sino todo lo contrario. Pero ojo, la tendencia es la que manda. Si estos soportes terminan cayendo, habrá que adaptarse a las circunstancias y reducir riesgos en cartera. Tal y como decíamos ayer, si se pierde un soporte se aumenta liquidez a la espera de caídas adicionales a soportes inferiores o bien, a que se vuelva a recuperar el soporte perdido.

 

jueves, 7 de enero de 2016

El pánico y situación técnica es lo que manda.


En los mercados si algo he podido aprender es que la tendencia siempre manda. Aunque la tendencia esté dominada por el pánico. Pensamos que el pánico se ha adueñado de los mercados ante la acumulación de potenciales riesgos negativos que cada día se encargan de recordarnos webs y diarios especializados. Y este pánico aunque insistamos que no es racional es el que está dominando la inercia de los precios y hay que admitirlo.


Es el análisis técnico el que explica muy bien el comportamiento de los principales índices. Decíamos el día 5 en las claves diarias que el Ibex presentaba claro soporte en la zona de 9.200 puntos pero “Evidentemente si hay un cierre por debajo de 9.200 puntos, se incrementa la posibilidad de que el Ibex se vaya al siguiente soporte relevante que lo situamos en la zona de 8.800-8.900 puntos”. Pues en sólo una sesión y media de no mucho volumen de negociación ya tenemos al Ibex muy cerca de los soportes comentados. Actualizo el gráfico del pasado martes en el que se aprecia que la zona de máximos relevantes (resistencia) del 2013 está situada en niveles de 8.750 puntos.

 


Los inversores que siguen el análisis técnico una vez que el Ibex perdió el nivel de 9.300 salen del mercado o se ponen cortos y no vuelven a comprar en tanto no haya figura de suelo o se recupere el nivel perdido de 9.300. Y eso mismo está pasando en la mayoría de mercados. En el Eurostoxx 50 esta semana se ha perdido la línea que une los mínimos desde 2012 y se ha producido la comentada salida del mercado de estos inversores que esperan en liquidez o apostando a la baja, un nuevo soporte para este índice. En el gráfico de velas semanales vemos que la zona entre 2.920 (mínimos relevantes desde final del 2013) y 2.980 (media de 200 semanas y mínimos del verano pasado) puede encontrarse este nivel de soporte en el que volverá a equilibrarse la oferta y demanda de títulos de renta variable.


 
En el DAX 30 alemán ocurre algo similar. Ha perdido la zona de mínimos de diciembre que coincide con la media de 500 sesiones, así como la zona de máximos relevantes del verano del 2014 (zona de 10.100 puntos) y directamente está cayendo en picado a la búsqueda del siguiente soporte. En 9.650 tenemos la línea que une los mínimos desde 2011 (línea roja discontínua) que debería funcionar como soporte para este índice. Pero en caso de que no se equilibrasen las fuerzas compradoras y vendedoras, no hay un soporte relevante para este índice hasta niveles de 9.300 puntos que son los mínimos de agosto y septiembre del año pasado.

 



En el S&P500 pasa más o menos lo mismo. Una vez perdido el soporte de 2.000 puntos, los inversores que apuestan a la baja o están en liquidez y siguen el análisis técnico no tendrán argumentos para volver a comprar este índice hasta que se alcance la zona de soporte más relevante (situada entre 1.850 y 1.880 puntos) o que se recupere el soporte perdido de 2.000 puntos.



La bolsa de China, que es la que se supone está generando el desaguisado en el resto de bolsas mundiales, presenta los mismos argumentos. Desde el punto de vista técnico el índice de la bolsa de Shanghai en diciembre no pudo superar los máximos de noviembre y en este arranque de año perdió la línea de tendencia alcista de corto plazo que unía los mínimos desde agosto (línea verde). Ahí los inversores vendieron o se pusieron cortos y estos no volverán a comprar hasta que no se caiga hasta niveles de mínimos de agosto (2.970-3.000 puntos) o se recupere la directriz alcista perdida.



 
Por último, el activo que mejor representa lo que es una tendencia bajista es el precio del petróleo. Vuelve a caer un 10% en lo que llevamos de año y vemos cómo en diciembre a pesar de estar en mínimos del año, cuando se perdió el nivel de 38 dólares los que apostaron a la baja al perder este soporte, están ganando dinero. Sólo arriesgaban a perder dinero si el petróleo recuperaba los 38 dólares.

 




Ahora pasa algo similar. Si vendes al perder los 35 dólares sólo pierdes cuando recupera esta cota y basta con comprar lo que has vendido para estar de nuevo fuera del mercado. Y es en esta situación en la que de pronto suelen producirse giros bruscos del mercado. De pronto, llega un nivel de precios en el que hay más compradores que vendedores:

 

·         Los inversores de largo plazo ven que la corrección genera oportunidades atractivas y aumentan su exposición a renta variable, o al menos no la reducen porque saben que las valoraciones son atractivas.

·         Los inversores de corto plazo en liquidez, aún conscientes de que la tendencia es bajista, comienzan a tomar posiciones en determinados valores o sectores que han tocado soportes importantes.

·         Los inversores que apostaban a corto plazo, ante las ganancias obtenidas, comienzan a realizarlas. Y la forma de hacerlo es comprando.


Por tanto no sabemos si el nivel de equilibrio entre compradores y vendedores se formará hoy, o quizás el lunes que viene cuando todos los inversores estén ya delante de las pantallas tras el periodo de vacaciones, pero sí somos conscientes de que este arranque de año está generando precios muy atractivos en determinados valores o sectores, que los inversores que apuestan a largo plazo deberían aprovechar. Insistimos en nuestra idea desde final del año pasado de que en este 2016 los activos que menos visibilidad tienen son los relacionados con materias primas, energía y mercados emergentes, pero seguimos pensando que la caída de materias primas ofrece más beneficios que perjuicios a la renta variable europea.

 

martes, 5 de enero de 2016

El 2016 comienza con las mismas sensaciones del 2015

El 2016 ha empezado muy mal en los mercados de renta variable. Al igual que este verano pasado el motivo vuelve a estar otra vez China. El desplome del 6,8% y del 8,1% con el que respectivamente arrancaron el año las bolsas de Shanghai y Shenzhen obligó a las autoridades a suspender automáticamente la cotización 90 minutos antes del cierre. A media sesión, el CSI 300 sufría un descalabro de más del 5% que obligó a suspender la cotización durante 15 minutos al activarse un nuevo sistema que entró en vigor ayer por las autoridades chinas para evitar desplomes del mercado. Pero esta medida, lejos de calmar a los inversores, les intranquilizó aún más. Tras el parón, el ritmo de ventas se aceleró aún más y en apenas diez minutos el índice sufrió un descalabro adicional del 2%. Es la mayor caída desde el derrumbe del verano. El motivo de este nuevo pánico en China lo podemos encontrar en el débil dato de producción industrial. Pero una caída de este índice de 48.6 puntos a 48.2 puntos no parece que pueda justificar esta reacción de verdadero pánico en las bolsas asiáticas y resto de bolsas mundiales.

El verdadero motivo de este desplome entiendo que se encuentra en este inicio de año se acaba la prohibición interpuesta a los grandes accionistas de vender sus acciones. Los inversores temen que el día que se levante esta prohibición habrá un fuerte tramo a la baja de las acciones chinas y se quieren adelantar a este acontecimiento. La pregunta por tanto es si a estos precios los grandes inversores están dispuestos a deshacer sus inversiones. En este sentido vamos a comparar en el siguiente gráfico la evolución del Hang Seng (línea blanca) frente a los BPA estimados para este año (línea roja) y el próximo (morada), así como el PER estimado a un año vista (naranja). La línea de BPA estimados a uno y dos años es claramente alcista en los 10 últimos años. La desaceleración de este último año no tiene nada que ver con la crisis del 2008-2009, lo que está llevando al PER estimado a niveles similares a los suelos del Hang Seng del periodo 2010-2013.

 



 Además, centrándonos en el mal dato de la producción industrial, huelga decir que cada vez cobra menos importancia este sector en el PIB chino. A estas alturas es bien conocido por todos la transición que está llevando a cabo el país desde ser el productor y exportador del mundo a una economía impulsada por la demanda doméstica. Así pues no sólo hay que estudiar la evolución del PMI manufacturero sino también el PMI no manufacturero. El dato publicado ha sido de 54.4 frente a 53.6 que era el dato previsto y dato de  noviembre. En el gráfico se aprecia cómo este indicador en ningún momento ha puesto en peligro la zona de 50 puntos que se considera la que separa el terreno expansivo del contractivo.    

 



 

Por tanto, entendemos que el movimiento de las bolsas chinas vuelve a justificarse más por un escenario de pánico vendedor que por una base sólida de un claro enfriamiento de la economía china. Somos y debemos ser conscientes de que el crecimiento chino se está ralentizando (es una realidad), pero la calidad de dicho crecimiento (más consumo y menos inversión pública) es mucho más importante, y las dificultades están más que descontadas en las valoraciones baratas, tal y como hemos reflejado.

 

Más preocupante parece el dato de producción industrial que presentó ayer Estados Unidos. Tras la caída de noviembre el PMI manufacturero ha caída en diciembre hasta 51.2 desde 52.8 del mes anterior demostrando la tendencia bajista de este indicador desde final del 2013. En el siguiente gráfico comparo la evolución de los PMI manufactureros de las principales economías. Ya publicados todos los datos de diciembre se puede observar que Europa mantiene su tendencia alcista a pesar de China, que Estados Unidos mantiene su ralentización quizás provocada por la fortaleza de su divisa que encarece sus exportaciones, así como el fuerte repunte este mes de la economía de Brasil (evidentemente desde niveles ínfimos).

Las líneas más ascendentes son la de Alemania, Europa y Japón, y la de España presenta un dato similar al de estos dos.

 



Por tanto, tenemos una sobrereacción a la debilidad de China y tenemos a la economía norteamericana mostrando señales de debilidad. Estas señales de debilidad macro de Estados Unidos coinciden con la primera subida de tipos de interés por parte de la FED. Estamos seguros que si esta debilidad macro persiste en las próximas semanas, la presidenta de la FED se encargará de ir dando señales al mercado de que en este 2016 no habrá tantas subidas de tipos cómo nos podemos imaginar, y esto será una nueva red de seguridad para la renta variable en general.

En cuanto a la corrección de ayer hay que ponerla en contexto. El futuro del S&P500 se giró al alza ayer justo al acercarse a la media de 500 sesiones que coincide con los mínimos de diciembre. Este rebote ha posibilitado que las bolsas asiáticas y europeas al menos no hayan seguido la tónica del día de ayer.

 
 
El Ibex 35 por ejemplo ayer se frenó también en la zona de mínimos del año pasado. Evidentemente si hay un cierre por debajo de 9.200 puntos, se incrementa la posibilidad de que el Ibex se vaya al siguiente soporte relevante que lo situamos en la zona de 8.800-8.900 puntos.




Pero si se produjese esta caída no significaría que la bolsa española debería corregir más. La lectura que deberíamos hacer es que si hoy es una oportunidad comprar bolsa española, en 8.800 puntos, la oportunidad sería mayor. Ayer mismo se publicaron excelentes datos macro en España además del comentado sobre el sector manufacturero. La confianza del consumidor tanto el índice que mide la situación actual como las expectativas ha repuntado en diciembre hasta niveles máximos históricos, según informe publicado ayer por el centro de investigaciones sociológicas (CIS), logrando en 2015 el mayor crecimiento de os últimos años. Estos datos confirman los datos de crecimiento previstos para el último trimestre. El PIB podría crecer un 0.8% según Banco de España. La campaña de navidad está siendo excelente y algunos miembros de la patronal esperan que las ventas crezcan en las rebajas de enero al menos un 5% respecto al año pasado.

La bolsa europea sigue siendo nuestra principal apuesta y si este inicio de año confuso provoca que el Eurostoxx 600 corrigiese a la zona de soporte que comentábamos a final del 2015 cómo peor escenario para 2016, pues bienvenida sea esta confusión. Actualizo el gráfico del Eurostoxx 600 en el que situamos este peor escenario entre 325 o 335 puntos.